Ayer por fin salió a la venta Cuphead, ese juego independiente con estética de dibujos animados de los años 30 que se anunció, ojito al dato, en el año 2010. ¿Es esta la prueba de que un juego con un desarrollo largo y tortuoso puede ser bueno? ¡¡Pues todo apunta a que sí!! He podido jugar un poco; tampoco me he metido la viciada padre porque tengo un fin de semana muy complicado, pero sí lo suficiente para comprender que estamos ante el que es, sin duda, el juego independiente del año.
La estética años 30, tan característica de dibujos como las llamadas Silly Symphonies de Disney está cuidadísima con unas animaciones que madre mía. La música sigue el mismo camino, con temas rollo jazz inspiradísimos en clásicos de Benny Goodman como el mítico Sing, sing, sing. Por si fuera poco el juego está plagado de referencias a la primera mitad del siglo XX. Uno de los primeros jefazos que nos encontramos se llama Root Pack en claro homenaje al Rat Pack que formó originalmente Humphrey Bogart con Frank Sinatra, Judy Garland, Lauren Bacall y más gentecilla tipo David Niven.













