Nota: Por favor, intentad leer esto con la canción "Todo un hombre haré de ti", de Mulán.
Hoy toca contar una de mis escabrosas historias. Una de esas que envuelven tediosos servicios de atención al cliente y lo que es peor, inútiles detrás. Para quien no lo sepa, entorno a mediados del mes de junio tuvieron lugar las siempre fantabulosas rebajas de la mejor web de juegos de la historia (lo siento, no es Steam). Cuyo único fallo fue querer adelantarse a las ofertas de Valve y, con ello, intentar arruinarme.
Por suerte, como ya conté, me mantuve fuerte en mi temple. Y solo cayó el Dying Light: The Following - Enhanced Edition. Al poco de comprarlo, y con esto me refiero al devenir de un par de horas, decidí que no había sido buena idea y que era más feliz con mis 8€ Esas cuatro monedas de a dos estaban destinadas a sacarme de pobre, o así lo veía yo. Eran mi salvación. Así que, ni corto ni perezoso me armé de valor y decidí zambullirme en las turbulentas aguas de los servicios técnicos en línea.



