Hace unos sábados, durante una charla con amigos, caí en la cuenta de que se cumplían diez años del lanzamiento del Tomb Raider Anniversary, que para quien no lo conozca, es el remake que hizo Crystal Dynamics para conmemorar el décimo aniversario del lanzamiento del primer Tomb Raider. Y cuando uno echa cuentas se percata de que el tiempo pasado desde el lanzamiento de este remake es exactamente el mismo que el que pasó entre el susodicho y la entrega original. ¡Cómo pasa el tiempo! Esto me ha llevado a pensar, "ey, ¿y si hago un artículo hablando de esta serie de juegos?" Porque, para quien no lo sepa, es de mis sagas favoritas de todos los tiempos.
Vamos a empezar contando cómo conocí a la buena de Lara Croft. Estaba yo en segundo o tercero de primaria (hará unos veinte años) y justo había salido la segunda entrega. Recuerdo que un amigo me contó que estaba encantado con un juego llamado Tomb Raider. Yo en aquel momento pensé que era el nombre del protagonista (Tom Rider o algo así), hasta que me enteré de que no. Que el protagonista era una chica. Y en su momento era una de "¿cómo voy a jugar como una chica?", y tampoco le presté mayor atención. Eso sí, las hazañas de este chico molaban bastante. Y un buen día mi padre apareció en casa con un puñado de juegos como Dinosaur Hunter (un simulador de caminar por un museo arqueológico al que le eché bastantes horas), FIFA 98 (el único que he tenido) y... Tomb Raider II.

