domingo, 7 de mayo de 2017

Hasta siempre, FX Interactive


Hay ciertas cosas de las que uno desearía no tener que hablar, y si lo hago he de reconocer que lo hago consternado. Porque la noticia que hoy traigo me ha calado muy profundo. Quizás los más jóvenes lo lean con desinterés y, desde luego, con absoluta indiferencia. Incluso aquellos que siendo de mi quinta se hayan metido en este hobby con más años que con los que yo lo hice, tampoco sientan nada. Pero en mi caso no puedo negar que esta noticia me ha dado muchísima pena. Y por desgracia me veo escribiendo estas líneas.

FX Interactive fue un auténtico héroe de los juegos de PC en España. Y puedo sonar como un auténtico friki por decir esto, pero es la verdad. Porque ahora mismo ese nombre ha quedado relegado a cuatro juegos en las cestas de liquidación y a un insulso titular acerca de su terrible destino, pero hace unos doce años esta gente era brutal.

No puedo quitar la vista de mi estantería y ver juegos como The Longest Journey, Dungeons, Hollywood Monsters, Runaway o L'Omerta. Todos ellos, juegazos que nos trajo FX Interactive en unas condiciones inmejorables. Porque hace una década las cosas eran bien distintas a como son ahora. No había smartphones, la entrada de cine era más barata, Starbucks también (aunque ya podías ver tres diferentes si te situabas bien en la Gran Vía de Madrid) y todos se empeñaban en decir que el PC tenía los días contados como plataforma lúdica. Que el futuro estaba en las consolas. ¿Os imagináis que esa gente hubiera podido apostar por ello?

Yo por aquel entonces iba al colegio. No es que me gustara especialmente mi colegio, pero éramos tantos por curso que por estadística tenía que haber algún otro raro como yo. Y los había y siguen siendo mis queridos amigos raros a día de hoy, que conste. Con ellos y con todo lo que he dicho antes, la vida era más fácil y llevadera. En un mundo donde los juegos de consola valían 60€ y yo solo tenía una GameCube como representante de las sobremesa, el PC resultaba muchísimo más asequible. Porque a mí siempre me inculcaron que el PC era la auténtica plataforma y que las consolas eran para todos aquellos que no podían costearse ni mantener un PC en condiciones. Como veis, de la Master Race no te haces, sino que naces. Eran unas charlas rollo Simba y Mufasa de lo más gratificantes sobre todo porque aprendí muchísimo y aprendí a montarme mis propias torres.

Pero que me voy por las ramas. El caso es que por aquel entonces FX Interactive se había empeñado en que el PC era un mercado que valía la pena, que solo había que ser competitivos y ofrecer calidad. Así era como tenías juegos a no más de 20€, con su manual a todo color con mil cositas geniales, y siempre en castellano. Pero doblado y todo, ¿eh? Esta gente hace más de una década creía que la piratería era consecuencia de una mala oferta. Esta gente se empeñó en que el PC sí merecía la pena. Esta gente hizo lo mismo que harían años después Steam o GOG, y lo hizo en nuestro país.

No puedo evitar acordarme de aquellas tardes de sábado en Centro MAIL momentos antes de entrar al cine, rebuscando para encontrarme con alguna cosilla que mi economía de adolescente se pudiera permitir.

Y de repente encontrabas algo.

Y le preguntabas a un amigo, "oye, ¿te suena esto?"

Entonces ese amigo te preguntaba que a cuánto estaba. Tú decías que a 10€, o 20€ o los que fuesen. Y te decía que ni lo dudases, que era increíble.

Ya está.

Ni youtubers, ni tonterías de noticias, ni tonterías de artículos, ni nada de nada. Un amigo que te decía que merecía la pena. Que merecía la pena ese juego con una tira plateada en la parte superior de la portada donde podías leer "FX Interactive". Y mientras esperabas a que se apagaran las luces del cine no podías evitar desprecintar el juego, hojear el manual y emocionarte.

Se apagaban las luces y empezaba la película. Sin más.

Gracias, FX. Tú fuiste junto a la línea Codegame de UbiSoft, todo un mundo para muchos adolescentes que ya vivíamos encandilados con esto de los juegos de ordenador. A duras penas recuerdo cuál fue el último juego que pude compraros. Son tantos... Pero diría que el último fue un Avencast en Palma de Mallorca. ¿El primero? Quién sabe. El primer Runaway, la obra maestra de Péndulo Studios, o quizás el clasicazo The Longest Journey con ese doblaje como una catedral de bueno. Me consuela saber que, aún a día de hoy, conservo la expansión del Dungeons precintada. Que todavía podré sentir, una última vez, la magia de abrir un juego vuestro y, con toda la ilusión de la inocencia, hojear ese manual alucinante a todo color.

Si ya muchos de vuestros juegos eran tesoros para mí, no dudéis que desde ahora son piezas de museo. ¡Gracias FX! Y hasta siempre.

Atentamente,

Gabi.

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