viernes, 3 de marzo de 2017

Análisis - Ys Origin



Título: Ys Origin
Desarrollador: Falcom
Plataforma: PC (versión analizada); PS4; PSVita
Género: RPG, Hack 'n' Slash
Año de lanzamiento: 2006


La saga Ys es una bastante curiosa, porque hasta hace un par de años mucha gente no había ni oído hablar de ella. Saga exclusiva del territorio japonés, con presencia en PSP y PC, no fue hasta que vieron la luz en Steam que muchos empezamos a interesarnos. Pese a todo es bastante normal que el jugador medio alejado del PC (o no), haya pasado por alto estos juegos porque a día de hoy ni siquiera en la comunidad pecera se les tiene en consideración. Personalmente pienso que los gráficos hacen mucho, y ese aspecto anticuado que tiene el juego le resta protagonismo en una comunidad que en los últimos años se ha vuelto, irremediablemente, bastante superficial. Ya os digo que con el "nuevo" Ys VIII Lacrimosa of dana que va a volver a salir este año, la gente empezará a hablar de la saga como del descubrimiento de la rueda.

Los Ys son una parte bastante importante de mis vacaciones de semana santa, porque por algún motivo los dos títulos que me he pasado: este, y Oath in Felghana un año o dos antes, me los he pasado por esas fechas. Son el típico juego al que le puedes meter un par de horas al día (dos o tres) y terminártelo en un ocioso puente de abril.

Tiene pocos momentos de diálogo pero son bastante densos.


Ys Origin es un juego corto para lo que viene siendo este género, cosa que compensa siendo accesible, frenético y muy muy MUY divertido. Pero sobre todo, si hay algo que para mí caracteriza esta saga es que son juegos endiabladamente difíciles. En concreto los jefazos requieren de un enfermizo nivel de concentración y de memorización de patrones. No me avergüenza decir que con algún boss he llegado a trucarme la partida para poder avanzar porque la alternativa era defenestrar el juego de alguna manera digital. Antes de continuar y explicar el género quiero detenerme en algo que he dicho y que a priori parece contradictorio. ¿Cómo puede ser accesible y difícil? Lo hace con un control directo, rápido, preciso y muy simple. No tiene pérdida.

El modo de juego anda a medio camino entre el RPG de acción, género al que pertenecen el actual Nioh o The Witcher 3, y el hack'n'slash más propio de Devil May Cry o Dante's Inferno. A diferencia de los RPG de acción nombrados y de los más característicos, estamos ante un juego más arcade y sobre todo, rápido. También tiene ese toque Zelda de exploración, de tener que ir y volver haciendo uso de alguna habilidad recién adquirida mientras no olvidas que todavía puedes usar habilidades anteriores. Creo que lo más cercano sería un Zelda clásico protagonizado por el Dante de Capcom.

Ejemplo de jefazo.

Sin embargo la mayor baza de Ys es también su peor defecto porque ese frenetismo tan característico, ese control tan directo no es para todo el mundo, y me incluyo.  Me incluyo porque a veces los jefazos me han superado, habiéndome pasado alguno de los juegos de RPG de Acción más complicados del mercado. El problema es que aquí el control que tienes que tener sobre los patrones enemigos roza lo enfermizo. Yo entiendo que esto hay quien lo ve bien y lo disfruta y hay a quien no. Si eres de los que disfrutan con jefazos a los que hay que enfrentarse veinte o treinta veces antes de conocerse al dedillo cada patrón, sin duda este juego te va a molar. Para los demás, pues bueno tenemos distintos modos de dificultad que solo sirven para hacernos sentir más inútiles.

Cosas buenas. Una de ellas es que nos permite manejar a dos personajes, con historias y poderes diferentes que a su vez nos permiten desbloquear a un tercer personaje jugable con el que seguir echándole horas y horas a esta máquina de matarnos. La historia no es nada del otro mundo pero para los que gustan de rejugar los títulos bajo diferentes pretextos como desbloqueables, o profundizar más en el universo y/o argumento, es todo un puntazo que además alarga bastante la vida del juego. Una partida bien llevada son unas 10h, así que podéis echar cuentas. Tres personajes, varios niveles de dificultad... Aquí hay juego para rato si te lo propones.

Jefazo trabajando.

Tiene otros problemas menores que a mí no me terminan de convencer. Por ejemplo, las mazmorras muchas veces son caóticas y es bastante normal atascarse o perderse durante bastante tiempo. Otro inconveniente es que la exploración se ve ralentizada hasta el punto de que como te pierdas y quieras volver atrás, en cuanto cambies de zona dentro de la misma mazmorra (pases por un punto de carga) todos los enemigos volverán. Pero en tema de spawn esto no es lo peor que te puede pasar en este juego. No. Ni de coña. Lo peor lo encontramos en una zona llamada "Silent Sands" donde nos piden que para avanzar acabemos con unos enemigos que son como gusanos en vertical, que no se mueven de su sitio, y que entre otras cosas sus ataques lanzan un moco verde resbaladizo. ¿Que qué problema hay? Que los dichosos gusanos están sobre una pasarela que se eleva sobre una extensión de arena.

Movediza.

Que si pisas atraerá a unas criaturas llamadas Zelkarons de manera ilimitada.

Y...

Bueno...

Son inmortales.

Es en serio.

Personalmente me daría miedo encontrarme al sociópata que pensó que algo así sería divertido.

Y pese a todo el dichoso juego... Es, de hecho, divertido, desafiante y sencillo de controlar, que no de dominar. Es cierto que desespera, que visualmente se le nota envejecido pero en serio: Pasarse un Ys es súper gratificante. ¿Lo recomiendo? Si te gustan los retos, sí. Incluso es posible que después de leerme digas "oye, no era tan difícil" o "pues creo que te has quedado con la nota". No en vano esto tiene una legión de seguidores bastante importante dentro y fuera de Japón. Eso sí, si no tienes paciencia o te gusta ir a lo loco sin fijarte en patrones de ataque mientras memorizas en una zona siniestra de tu mente cada pequeña perturbación en los píxels de un enemigo gigantesco... Aléjate sin remordimientos.

7/10

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