jueves, 3 de noviembre de 2016

Análisis - Demon's Souls



Título: Demon's Souls
Desarrollador: From Software
Plataforma: PS3
Género: Rol / Aventura
Año de lanzamiento: 2009

¿Por qué no? Hablemos del título que lo empezó todo. Hablemos de Demon's Souls. Han pasado ocho años desde que salió a la venta para PlayStation 3, y hay que reconocer que el público no estaba preparado en absoluto para lo que se venía encima. No son pocas las personas que conozco que me dijeron que este juego era una mierda porque era injustamente difícil y que estaban hartos. Algunos incluso vendieron el juego mientras que otros se limitaron a olvidarlo.

Personalmente, el título me ha parecido el más fácil de la saga Souls y no es que estuviese curtido en mil batallas por aquel entonces. No voy a decir nada nuevo, y no me gusta repetirme. Demon's Souls es un título muy exigente, sí, pero también gratificante. Y conserva esa sensación de viaje que se tiene cuando uno avanza en Dark Souls o Bloodborne. Cada paso cuenta, cada lugar es diferente y único, cada enemigo es una amenaza y cada escenario nuevo es una victoria sobre el anterior.



Seamos justos, porque si bien es verdad que Demon's Souls es posiblemente el más flojo de todos, sienta las bases de lo que encumbraría a su predecesor. Las trampas, la soledad, la dificultad, la exploración, los bosses... Y los niveles. Porque señores, ¡madre mía con algunas zonas! La Torre de Latria es absolutamente BRILLANTE, y el boss que mora en él es el más original de toda la saga y, sin duda, de los mejores de toda la historia.

Honestamente, no me vais a ver hablando de la Torre de Latria por mucho que adore este escenario porque no le llegaría a la suela de los zapatos a todo lo que dice el YouTuber Scanliner sobre ella, pero sí quiero detenerme en el Viejo Monje. Solo para que veáis en qué liga jugaba Demon's Souls. Las primeras veces que te enfrentabas a él ya habías vencido a ciertos jefazos anteriormente y ya conocías de qué iba el juego. Había que encontrar las pautas, conocer los movimientos, medir los tiempos... Pero con el Viejo Monje no había manera. Todo era siempre muy errático, muy distinto. Y eso era, ni más ni menos, porque la raída túnica del viejo monje invocaba a otro jugador para enfrentarlo a ti.



La dificultad en Demon's Souls no suele recaer tanto en los jefazos como en los niveles, al contrario de lo que parece ocurrir en otras entregas, lo que no quita enfrentamientos abusivos de vez en cuando como el Acechador en Llamas aunque también encontraremos otros que pueden ser insultantemente fáciles si los conoces.

El control se nota más tosco, más lento y sobre todo (quizás es la mejor descripción), rudimentario. Los combates son más lentos, pero eso mismo hace que sean también mucho más tensos. Vale que no faltan las hierbas, que las espadas reparten mucha caña y que el juego, según he oído, puede ser un paseo si tiras de Magia pero no creo que nadie que se vaya a sumergir ahora en Demon's Souls busque tanto un reto como la experiencia de conocer de primera mano lo que fue esta saga hace años.

El juego, aunque corto, me sigue pareciendo total y absolutamente imprescindible para cualquier fanático de este hobby en general y de la saga en particular porque vaya tela. Sigo pensando que no tiene, ni de lejos, el reconocimiento que se merece y hay mucha gente que, aún alabando los Souls como si fueran sus propios hijos no quieren acercarse ni con un palo a este o a Bloodborne y la verdad es que no lo entiendo. ¿Ha envejecido bien? Diría que sí, pero no tanto como Dark Souls. Aún así, de verdad, si puedes hacerlo no dudes en disfrutar de este juegazo, de este Must Have de PS3.

9/10
Gabi's Seal of Approval

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